Pobre África

por Pablo Villarrubia Mauso

Africa es un continente desgraciado. Por todo y por todos. Hace algunos años comenté entre amigos que creía que había un complot internacional- organizado por los países del llamado Primer mundo – para acabar con el pueblo africano. Me tomaron por loco y conspiranoico. Sin embargo hoy en día ya no soy yo el único que lo dice, sino miles de voces de ONGs, de libres pensadores y de otras personas que saben analizar los hechos.

En una de mis docenas de carpetas de asuntos tan variados como “hambruna mundial” o “ciudades perdidas”, tengo una que poco a poco se va abultando con recortes de prensa con titulares como este: “Ruanda: demasiadas preguntas sin respuestas: dos años después del genocidio, a nadie parece interesar la identidad de quienes planificaron la masacre”, o “Liberia a la deriva: la tragedia de los refugiados, imagen de un país y un continente sin esperanza”. O aún, “El interminable crujido de Africa: guerras civiles y étnicas, miseria y corrupción desgarran un continente marcado a fuego por la colonización”.

Estos son tan sólo algunos titulares escogidos a dedo que para buen entendedor bastan por sí mismos para reflejar lo que sucede en este continente. Por suerte, en los últimos años, se están publicando más libros sobre Africa aquí en España. Uno que recomiendo es “Kuma: historia de Africa Negra” (Edicions Bellaterra, Barcelona, 1998), de Ferrán Iniesta. Por supuesto que no es ningún bestseller, pero es una obra fundamental para entender lo que ocurre por aquellas ignotas – para nosotros – tierras.

Ferrán, con absoluta imparcialidad, nos cuenta cómo los gobiernos coloniales e imperialistas europeos empezaron a dibujar el escenario de miseria y olvido en que vive Africa a partir de finales del siglo XIX. Gran Bretaña se quedó con las tierras más rentables, y dejó al “gallo francés la arena del desierto para escarbar”, como decía un historiador. Los británicos otorgaron a compañías privadas la administración de sus colonias y la organización de sus infraestructuras, como en Nigeria y Sudáfrica.

Por lo que vemos, las multinacionales ya se habían hecho dueñas de una parte del mundo mucho antes del fenómeno Globalización…Pero lo que es peor, la división política del continente tras el fin del colonialismo dejó a Africa totalmente desprotegida, ensamblada de una forma incoherente y anárquica y de la que sus gentes se resienten hasta hoy. ¿Conspiración? Yo diría que sí, aunque suene demasiado arriesgado y osado. Por no decir el descaso absoluto – y programado – por parte del Primer Mundo con relación a las masacres de Ruanda, donde no se intervino porque no había intereses económicos de por medio como en Irak, por ejemplo.

En medio a este desierto de desesperación me encontré hace unos días, aquí en Madrid, a dos “ángeles” de la esperanza, es decir, lo que tanto necesita el continente hermano. Ellos tienen nombre: Javier Gozálbez y Dulce Cebrían. Este matrimonio ha escrito un magnífico libro titulado “Etiopía: un rostro con tres miradas” (Ed. Marfil, Málaga) un verdadero compendio sobre la historia y vida en aquél país maltratado pero con gente hermosa y llena de lecciones para darnos.

Dulce y Javier son farmacéuticos pero tienen espíritu de cooperantes, de misioneros del amor y esperanza. Han ido muchas veces a Etiopía para llevar su consuelo a sus gentes y aprender lecciones de vida.En una ocasión se llevaron bastones para ciegos y máquinas de escribir en Braile que les donó la ONCE para regalar a los niños etíopes. “Lo que más les gustó fueron los bastones replegables, pues con ellos ganaban su libertar, la forma de desplazarse por los caminos escabrosos de sus aldeas. Sus ojos invidentes se llenaban de lágrimas”, me decía Dulce recordando emocionada aquellas imágenes.

El libro – repleto de imágenes fotográficas inéditas de cientos de pueblos coloridos y aún puros – es una verdadera joya y, más que eso, un asomo a otras realidades, muy lejanas a nuestro día a día consumista y egoísta. La totalidad de los derechos de autor de la obra revertirá en beneficio de la infancia desamparada de Etiopía. “Etiopía: un rostro con tres miradas” no se encuentra en las librerías, por eso podéis escribir a los autores para solicitar un ejemplar (greenplc@yahoo.com).

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