Megalitísmo

MEGALITISMO EN BRASIL Y LOS DIOSES BLANCOS

En 1612 el cronista y padre francés Yves D’Evreux entabló conversación con el jefe indio Japiassu, en la región del Maranh~ao, Brasil. El cacique le reveló que allí existían altares de piedra labrada cuyo origen debían a Sumé o Maira-atá. Este dios o semi-dios era de color blanco con luengas barbas y se caracterizaba por enseñar a los indígenas a cultivar la tierra, la artesanía y otros menesteres que exigen algún conocimiento específico.

En un libro del siglo XVII, Diálogo das Grandezas do Brasil , de autor anónimo ( Brandonio), se habla de una expedición que se topó con una cueva de piedras donde estaban grabadas varias señales desconoci­das. La cueva estaba formada por tres lajas dispuestas al igual que los trilitos (dos piedras verticales paralelas y una tumbada sobre ellas) o los dólmenes de galería, como los de Antequera (Málaga, España).

Otra referencia de la época colonial a los monumentos megalíticos en Brasil es la del aventurero inglés Anthony Knivet, que arribó en Brasil junto con los piratas del famoso Lord Cavendish. Capturado por los indios tamoyos, Knivet viajó con ellos por el interior de Brasil a finales del siglo XVI. Tras granjearse la amistad de los  indígenas –  a causa de sus cualidades guerreras – el aventurero logró que se lo llevasen hasta la tierra de origen de los tamoyos para que viera los prodigios realizados por Sumé.

Knivet llegó a la región de Cabo Frio, donde, según las tradiciones, habían arribado los tamoyos por el Atlántico, proceden­tes de una región situada más allá del océano, al naciente. El inglés describió el monumento erigido por Sumé como una piedra del tamaño de cuatro grandes cañones, superpuesta a cuatro piedras menores, a modo de los dólmenes existentes en la Bretaña francesa y en la península Ibérica.

Pero ¿ quien pudo haber sido Sumé, a quien también llaman de Tomé o Pai Zumé ? Según el investigador brasileño Luis Galdino, de Sao Paulo, Sumé pudo ser no uno, sino varios hombres procedentes de Europa en tiempos aún del megalitismo. En todo el noreste de Brasil los cronistas relataron haber descubierto alineamientos o círculos de piedras en la tierra. Algunas estaban grabadas, otras pintadas. En la región árida de Bahía existen varios de estos alineamientos, incluso vestigios de cromlechs.

Otro investigador, Reinaldo Arcoverde Coutinho, de Piauí, sostiene la misma hipótesis, incluso data la presencia de los “dioses blancos” en Brasil desde hace 7.000 años. Según él, las inscripciones rupestres encontradas en sitios arqueoló­gicos del noreste del Brasil señalan similitudes con los pueblos megalíticos de la península Ibérica y de Francia.

En el estado de Paraíba, en la costa Atlántica de Brasil, existe uno de los más impresionantes monolitos con inscripciones de toda América. El monolito de Ingá – con casi 17 metros de longitud -sigue fascinando a todos los que buscan en él una explicación para sus inscripciones bien labradas y pulidas. Ellas se asemejan a varios de los símbolos que se han encontrado en Galicia, al igual que espirales, grupos de puntos y estrellas.

El investigador Francisco Pessoa Faria, de Paraíba, cree ver en el monolito un gigantesco calendario y mapa astronómico de piedra labrado entre 4.300 y 2.150 años a.C., al igual que se revelaría en aquél entonces la disposición equinoccial de la constela­ción de Escorpión que aparece tallada en el monumento.

Otros investigadores, como el ítalo-argentino Gabriel D’Annunzio Baraldi y el francés Gaston Laroche opinan que el monumento del Ingá sea obra de los antiguos hititas que recalaron en aquella región todavía en la época en que ocupaban la planicie de Anatolia, en Asia Menor.

En el mismo estado, en sus montañas y valles semiáridos, se han descubierto inscripciones a las orillas de los rios que bajan de nivel durante las sequías y las exponen. Ellas muestran estrellas, lunas y otros señales indescifrados. Según la arqueóloga Mali Trevas – de Campina Grande, Paraíba – las inscripciones y los lugares donde se hallan debían tener un significado sagrado o religioso para aquellos pueblos ya desaparecidos.

En el estado amazónico de Roraima, al norte del país, está la famosa “Pedra Pintada”, un monolito ovalado de 100 metros de diámetro donde se hallan innúmeras pinturas rupestres con predominan­cia para las serpientes. Cerca de allí existen tres pequeños dólmenes en forma de banco atribuidos al sapo “Aru”, un personaje mítico al que se le achacaban cualidades de hechicero y civilizador.

Entre los años 10 y 20 de nuestro siglo, el explorador José de Azevedo Dantas recogió en su cuaderno de campo innúmeros dibujos de las pinturas e inscripciones que encontró en las regiones semidesérticas del estado del Río Grande del Norte y Paraíba. Algunas de ellas muestran embarcaciones semejantes a las de la antigua Europa, como las de los vikingos o celtas. También surgen personajes que nada se parecen con los nativos brasileños de la época de los primeros descubrimientos portugueses.

Para la investigadora paraibana, Zilma Ferreira Pinto, tales imágenes son obra de hebreos, pero de tiempos más recientes, que ya habían sufrido influencia tanto del cristianismo como del islamismo. Supone la investigadora que algunos pueblos bereberes y judíos españoles pudieron haber llegado antes de Colón a la Paraíba e influido sobre el arte de los indígenas de la región.

Muchos de los monumentos descritos por los antiguos cronistas en el noreste de Brasil ya han desapare­cido, derribados por los nuevos colonizado­res, y de otros aún se ignora su existencia o localización.

4 comentarios

  1. Federico Villagran said,

    23 febrero 2008 a 8:53 pm

    apreciado Pablo :

    hace unos dias que vengo leyendo anotaciones sobre el Gran Dios Blanco de las americas y aca encontre tus notas sobre las evidencias en territorio brasilero y las posibles explicaciones.
    Con el repecto que se merece todo libro, te sujiero si antes no lo has hecho a que investigues la historia escrita en el Libro de Mormon donde explica varias oleadas de gentes desde Asia y desde Israel, en sus diferentes epocas.

    saluda atte. Federico de Uruguay

  2. Demetrio said,

    10 septiembre 2009 a 9:15 pm

    Estimado Pablo:
    Es interesante que los indios tamoyos relacionaran los monumentos megalíticos con Pay Zumé. Yo venía sospechando que este personaje, cuyas huellas grabadas en las rocas pueden verse por toda Sudamérica, tenía relación con las culturas megalíticas extendidas en tiempos remotos a lo largo del continente.
    Cordialmente,
    Demetrio

    • villarrubia said,

      13 octubre 2009 a 12:00 pm

      Estimado Demétrio:

      Creo que conoces el tema del Peabiru, las “carreteras” de los Incas o guaranís entre Brasil, Paraguay y Perú. A lo largo de estos caminos se han encontrado vestigios de los Incas. Mira en internet, y pon el nombre “Luis Galdino” en el buscador Google,

      un saludo fraternal,

      Pablo

  3. Javier said,

    30 diciembre 2014 a 5:38 pm

    Caros colegas,

    Possivelmente esta palestra no TED sobre orientação de monumentos megalíticos possa ser interessante para vocês:

    Abraço,

    Javier


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