Tesis

PERIODISMO ARQUEOLÓGICO: UNA REALIDAD INCIPIENTE.

Por Pablo Villarrubia Mauso

Artículo publicado en “Revista de Arqueología” nº 296 (año XXVI).

El periodismo científico engloba un subgénero o categoría aún poco ejercitada en España: el periodismo arqueológico. Infelizmente existen pocos divulgadores que puedan dedicarse plenamente a esta categoría que atrae cada vez a más lectores. Como toda especialización, el periodismo arqueológico exige, de quien lo practica, una serie de conocimientos y de pautas que aún no han sido bien definidas. Ante esta laguna, el que escribe estas líneas decidió realizar un trabajo académico inédito, en realidad un primer paso, para investigar cómo se ha desarrollado la divulgación arqueológica en nuestro país y sistematizar su práctica y contenidos.

Es posible que uno de los primeros intentos de divulgación de la arqueología – periodísticamente hablando – en lengua castellana surgiera en 1801, con las primeras ediciones del “Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiógrafo del Río de la Plata”, que se publicaba en Buenos Aires, Argentina. Dedicado a divulgar las ciencias y las artes de entonces, incluía nuevos descubrimientos en la historia y antigüedades.

En el siglo XX surgieron, en España, varias revistas – especialmente de divulgación general – donde la arqueología recibía merecida atención en sus páginas. Tengo en mí poder, por ejemplo, ejemplares de la revista Alrededor del Mundo[1] del año 1900, publicada en Madrid donde, según la tónica de la época (exotismo y curiosidades) publicaba, esporádicamente, artículos sobre arqueología o viajes y arqueología. Como esta, existieron otras revistas semejantes a principios del mencionado siglo. Pero podemos decir que la publicación más antigua y aún vigente en los kioscos es Revista de Arqueología, creada en 1980.

Recordamos las revistas Algo, Mundo Desconocido y Horizontes, todas desaparecidas, que, entre los años 60 y 70, fueron importantes difusoras de la arqueología. Más recientemente, en los años 90, surgió y desapareció la revista Misterios de la Arqueología[2] dirigida por José León Cano. Otras publicaciones enteramente destinadas a la arqueología surgieron en los 90, pero malograron a los pocos números en la calle.

A causa de las escasas informaciones obtenidas sobre periodismo arqueológico, el autor de este artículo decidió desarrollar una tesis doctoral (defendida y aprobada en junio de 2005) bajo el título “El periodismo arqueológico en España y Empresa Informativa” dirigida por el Dr. José Augusto Ventín Pereira, del departamento de periodismo IV de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Después de entrevistar a arqueólogos de todo el mundo, de visitar sitios arqueológicos de pequeña, mediana y gran importancia y museos de tres continentes – publicando numerosos artículos – sentí la necesidad de conocer mejor el panorama informativo español (prensa escrita) relacionado con la difusión de la arqueología.

Sistematizar el periodismo arqueológico

La ausencia de estudios sobre este sector informativo importante y las dudas existentes en su entorno, me volcaron en esta investigación con la finalidad de ser útil a los profesionales que, en algún momento de su vida, se vieron involucrados en la divulgación del pasado de la Humanidad. Lo primero fue trazar el panorama de la divulgación arqueológica de nueve cabeceras (todas vendidas en kioscos y de periodicidad mensual) entre enero de 2001 y junio de 2004 (tres años y medio o 42 meses) con un total de 378 revistas: Revista de Arqueología (MC Ediciones. S.A.); La Aventura de la Historia (Arlanza Ediciones. S.L); Historia 16 (Historia Viva. S.L); Historia y Vida (Mundo Revistas. S.L); National Geographic (RBA Revistas. S.A); Muy Interesante (GyJ España Ediciones. S.L); Más Allá (MC Ediciones. S.A); Año Cero (América Ibérica. S.A); Enigmas (América Ibérica. S.A).

Traté de definir la temática, su frecuencia, número de páginas, cantidad de anuncios en las revistas, etc. En mi caso particular, realicé un recuento manual – página por página de las revistas analizadas – de la cantidad de artículos sobre arqueología que se publicaron en la revistas seleccionadas para cuantificarlos y saber hasta qué punto “pesa” la información arqueológica en la prensa española y la importancia que le concede la Empresa Informativa, como veremos más adelante.

Apliqué, en la tesis, básicamente, las teorías que abarcan el periodismo científico, como las que expone en sus obras Manuel Calvo Hernando, uno de los máximos expertos en este campo del conocimiento periodístico en España y Iberoamérica. En el ámbito de la teoría de la comunicación y Empresa Informativa, he adoptado principalmente el corpus teórico desarrollado por el profesor José Augusto Ventín Pereira a partir de la Ciencia Periodística Pura del alemán Otto Groth.

Demostré, desde el principio, que el “periodismo arqueológico” es un subgénero del periodismo científico que trata de divulgar aspectos de la arqueología como una ciencia más. Según Manuel Calvo Hernando[3] el periodismo científico tiene como objetivo final una utopía, explicar el universo o el mundo donde vivimos, y un objetivo, que es mejorar la calidad de vida de los pueblos. Ambos, se confunden en uno solo, “porque el conocimiento puede considerarse hoy como un componente implícito de la acción”.La pasión por el pasado, los grandes eventos de la antigüedad, como las guerras, creaciones de imperios y sociedades, son algunos de los aspectos que, a rasgos generales, atraen al ciudadano. Esto le permite comparar su actual posición con relación al pasado y sacar sus propias conclusiones.

La información arqueológica que se publica en la prensa escrita (de venta en kioscos) debe hacer partícipe al lector (miembro del sistema social) de los descubrimientos arqueológicos, de los logros de la arqueología, sea sobre el terreno de las excavaciones, sea en los laboratorios donde se llevan a cabo los análisis de las muestras de una excavación, por ejemplo.

Conexión con el público

¿Quienes son los lectores de las revistas que divulgan arqueología? ¿Por qué buscan este tipo de información? Son algunos planteamientos de los cuales existen escasas fuentes estadísticas. Podemos llegar a algunas conclusiones a partir de algunos elementos deductivos que se imponen a partir de las características más amplias y generales de las preferencias de los lectores.

Mientras que algunos teóricos señalan que la proximidad de un acontecimiento es capaz de despertar más atención de los lectores, este parámetro no se puede aplicar -en su totalidad-a las características del público objetivo de la información arqueológica. Temas como el antiguo Egipto o la antigua Roma siguen atrayendo al público gracias a espléndidas portadas de las revistas, retroalimentando constantemente este mismo temario. Sólo más recientemente, y muy puntualmente, asuntos pertinentes a la prehistoria e historia antigua de España han sido tratados con más cuidado y frecuencia. Quizá la televisión haya influido sobre este aspecto, a ejemplo de los documentales sobre el Hombre de Atapuerca o la serie “Historia de España” (2004) exhibida por Televisión Española.

En Gran Bretaña, a partir de encuestas, se ha demostrado que hay muchos ciudadanos que leen libros sobre arqueología, revistas especializadas o artículos en la prensa general o, incluso, que asisten a documentales en televisión. Según Hodder (“Introducción a la arqueología”) resulta sorprendente que grupos con menos educación -según una encuesta experimental- y menores ingresos tendían a mostrar mayor interés por su pasado local, tanto arqueológico como histórico.

Según Miquel Rodrigo Alsina[4] se podría aventurar que cuanta más gente se sienta implicada por un acontecimiento, mayor será la importancia de éste. Sin embargo, observa que son los medios de comunicación (empresa informativa) los que seleccionan los acontecimientos a partir del grado de implicación que les presuponen. Un asunto tan lejano en el tiempo y en el espacio como los “moais” (cabezas colosales de piedra) de la Isla de Pascua (océano Pacífico, Chile) puede despertar la atención de muchos lectores sea por el misterio de su labranza y desplazamiento como por el exotismo de la isla donde se sitúa, en el punto geográfico más aislado del Planeta.

La posibilidad de acceder a lugares antes sólo imaginados entusiasma a multitudes. Películas como la trilogía de Indiana Jones también impulsaron generaciones que penetraron en el mundo de la arqueología vía Hollywood. Aunque se critiquen los supuestos métodos – poco ortodoxos y éticos – del personaje Indiana Jones, sirve de aliciente para la búsqueda del pasado. La emoción transmitida por tales películas entusiasma a los jóvenes. Más recientemente – aunque de forma tímida – otras películas siguieron la tónica de Indiana Jones, como “La momia” y “El regreso de la momia”, recreando con un sinfín de errores históricos el pasado egipcio, pero siempre con interés para jóvenes y adultos por los efectos especiales y guiones trepidantes.

El gran interés que ejerce la arqueología sobre los lectores – sean de libros, revistas, periódicos y ahora en Internet – se debe al romanticismo que rodea la vida de los buscadores del pasado. Según el historiador brasileño Johnni Langer5, a finales del siglo XVIII se desarrolló la arqueología como ciencia, producto del romanticismo europeo que “recuperó elementos de lo maravilloso antiguo (como las ciudades imaginarias medievales) y funde en diversas ocasiones mito y ciencia… El romanticismo puso el acento al extremo la necesidad de la investigación en lugares exóticos y remotos. Por todo el siglo XIX, el encuentro de ruinas, es un reflejo de la necesidad del período de viajar, buscar y clasificar”.

Aunque muchos arqueólogos critiquen esta visión romántica que, de una forma general, se tiene de la arqueología, esta es un poderoso instrumento de conexión con el público. Si se trabaja adecuadamente, los resultados pueden ser muy positivos. El género novela-reportaje es uno de los que mejor se presta en el periodismo arqueológico por las particularidades expuestas, es decir: la aventura del descubrimiento del pasado, las vicisitudes históricas ocurridas en un pasado rodeadas de misterio y romanticismo, la opulencia de algunas grandes civilizaciones y sus grandes guerras, batallas, conquistas, etc.

Cuando Howard Carter y Lord Carnavon entran en la tumba de Tutankamon, en el Valle de los Reyes, en Egipto – el 05 de noviembre de 1922 – la prensa se hace eco del descubrimiento de forma espectacular. Tal vez sea uno de los mayores “reportajes arqueológicos” del siglo XX, después del descubrimiento de Troya en el siglo anterior.

Es la primera vez, posiblemente, que se puede percibir las reacciones del público consumidor de arqueología, o que en ello se transforma a raíz del descubrimiento de los arqueólogos británicos. Este reportaje – que produce una cascada de muchos otros reportajes – estaba acompañado por las fotos y sensaciones vividas por los descubridores que ofrecen una visión cálida y apasionada de la arqueología para legos y entendidos.

Técnicas periodísticas

Para el Doctor y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, José Augusto Ventín Pereira7el equilibrio entre conocimiento vulgar y conocimiento científico necesario para la pervivencia del sistema no es más que la determinación científica de las posibilidades generales de conocimiento vulgar; es decir, que es necesario conocer y universalizar ese conocimiento para mantener así la integridad y la flexibilidad del sistema” (social).

El periodista que consiga – a través de técnicas periodísticas – atraer el lector para su texto sobre arqueología, debe tener en mente que nunca debemos abandonar la capacidad de sorprendernos ante la vida misma, la historia y nuestro pasado. Exponer los datos de una investigación arqueológica de forma atractiva es reto, especialmente si se trata de decodificar al público en general los resultados expuestos en un trabajo muy técnico.

Por eso es muy importante la labor periodística, la habilidad y la forma de captar el punto de interés y de convertirlo por medio de palabras escritas en un vínculo de transmisión de datos apetecibles al lector. El flirteo entre el periodismo y la literatura puede ser una respuesta adecuada dentro del periodismo arqueológico, teniendo en cuenta las características románticas que desprenden el trabajo arqueológico y el pasado remoto en la mente de las personas.

La narrativa periodística es otro recurso importante, que conduce de la mano al lector por los campos de excavación, por los pasillos de universidades y otras instituciones dedicadas a la arqueología. La visión particular del periodista, desde que equilibrada, facilita la lectura de un artículo o reportaje.

Periodismo crítico

Aunque se pueda exaltar la tarea de los arqueólogos, siempre cabe espacio para la crítica – siempre y cuando fundamentada – y reflexión. Los arqueólogos y sus interpretaciones no son objetos intocables, sino que también cometen errores. Casos de falsificaciones y manipulaciones efectuadas por arqueólogos aficionados o profesionales también existen y deben ser objeto de investigación y crítica.

Vista desde el punto de vista de “utilidad social” o de “prestación de servicios” hacia una determinada comunidad o sociedad, la información arqueológica puede actuar como denunciante de situaciones irregulares, de crímenes contra el patrimonio arqueológico, de concienciación del lector respecto a proyectos arqueológicos de preservación, etc.

De todos modos, la difusión de informaciones sobre arqueología crea, en la mente del lector, una conciencia de protección del patrimonio arqueológico en función de su valoración. En los últimos lustros esta tendencia ha crecido. El turismo masivo y las prácticas de saqueo arqueológico son, habitualmente, las causas más comunes que producen el deterioro, pérdida y contrabando de material arqueológico. Los “huaqueros” (nombre quechua para designar el robo de piezas arqueológicas) son muy antiguos. Los medios de comunicación serios ruegan que no se compren piezas a los huaqueros, que se denuncie el expolio de los bienes arqueológicos, en fin, que se preserve este material, legado de todo un pueblo y de la humanidad.

Periodistas en dificultad

No se puede hablar, en general, de periodistas que estrictamente tratan de escribir sobre arqueología. Las escasas páginas que se publican no permiten crear un verdadero espacio profesional especializado. Son pocos los periodistas que, con frecuencia, publican temas de arqueología en las revistas estudiadas. Queda, por lo tanto, limitado el ejercicio del periodismo arqueológico. No obstante, sí que existen historiadores, arqueólogos y catedráticos en general que colaboran con cierta asiduidad con algunas publicaciones más técnicas, como Revista de Arqueología y algunas de historia.

Por lo general, las redacciones no disponen de presupuestos para enviar al profesional de campo (viajes por España, Egipto, México, etc). Éste, si quiere realizar una labor más profunda, tendrá que custodiarse él mismo estos viajes. Aquí entran en juego los importantes “freelancers”, que arriesgan su propio patrimonio o inversión para recabar informaciones que podrán interesar a los redactores–jefe.

Material fotográfico inédito, entrevistas, nuevas percepciones y visiones del asunto tratado y su profundización son algunas de las ventajas que se traducen en una mejor calidad de información. Este periodismo de investigación es, vuelvo a repetir, muy escaso dadas las dificultades inherentes a estos viajes, su coste y compensación deficitaria en la mayoría de los casos.

Pero urge formar periodistas especializados en arqueología, a través de los centros académicos. Las facultades de Historia y Ciencias de la Información podrían organizar tales cursos o masters al igual que formar, en este sentido, a los historiadores y arqueólogos para que desarrollen técnicas periodísticas.

Las revistas y la arqueología

Revista de Arqueología es la publicación sobre arqueología más antigua todavía en circulación en España. En su penúltima fase era publicada por Zugarto Ediciones[5]. La actual editora es MC Ediciones, empresa con sede en Barcelona. Hoy se encuentra bajo la dirección del historiador y egiptólogo Nacho Ares, quien le ha conferido un nuevo formato editorial y de contenidos. Dicha fase se inicia a partir de su número 252 con la idea de mantener su línea científica, la seriedad y rigor que la caracterizaron desde sus inicios. Por su mayor especialización, la publicidad insertada es escasa y, ocasionalmente, existen inserciones de algunas editoriales, galerías de arte, etc.

En relación con las revistas analizadas en la mencionada tesis cabe decir que prácticamente todas pertenecen a Empresas Informativas que son dueñas de otros productos editoriales que no son sólo de divulgación científica o paracientífica: revistas de música, de deportes, de nuevas tecnologías, etc. Hemos verificado que existe una empresa informativa general que está intentado ocupar distintos nichos de audiencia en la medida en que la sociedad española sea capaz de tener un excedente monetario o económico que pueda invertir en la información: en la satisfacción de necesidades culturales-espirituales de tipo histórico-arqueológico.

Según Ventín Pereira [6] en la medida en que las sociedades democráticas avanzadas se desarrollan, se va configurando una especie de reestructuración y especialización de la información. Cuanto más avanzada, cuanto más capacidad de consumo, más capacidad de producción de bienes, más capacidad de diversificación cultural y política tengan estas sociedades – que son las que más se desarrollaron política y económicamente – más fácilmente se van a generar nuevos nichos informativos.

Existe un nicho de audiencia (lectores interesados por la arqueología) que hace falta seducir y satisfacer, según la escala de valores de la pirámide de Maslow. España está considerado un país de primer mundo, cuya población tiene un importante poder adquisitivo, sin embargo no está a la altura para ofrecer más revistas especializadas en arqueología. Quizá las Empresas Informativas no hayan detectado convenientemente estos nichos, sea por falta de interés o por falta de estudios o encuestas.

Desequilibrio de contenidos

Los estudios comparativos estadísticos realizados para la tesis demuestran que existe un gran desequilibrio de contenidos temáticos por parte de las revistas. Merecería la pena reducir la concentración temática y buscar una mayor diversificación hacia un consecuente equilibrio. América Latina, que debería – por cuestiones históricas y culturales- estar más presente en la vida cultural de los españoles y en estas publicaciones, no lo está suficientemente. Es necesario apostar por la divulgación arqueológica de Iberoamérica, para crear una mayor aproximación a este continente con el que tenemos una historia en común, al igual que la lengua y varias costumbres.

Y aquí los datos son contradictorios: mientras que América Latina es el principal destino de las inversiones españolas en el exterior (con Brasil a la cabeza), lo mismo no ocurre, por ejemplo, con las ayudas que la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales destina a los proyectos de excavación y recuperación del patrimonio arqueológico: América Latina ha recibido poco más del 10 por ciento de tales ayudas del total de fondos para todo el mundo entre 1985 y 2003. La mayor atención se centró hacia el mundo Árabe.

Tampoco la prensa española- como hemos averiguado – se prodigó en divulgar la arqueología americana, salvo honrosas excepciones, y con más frecuencia, las revistas paracientíficas a ejemplo de Año Cero, Enigmas y Más Allá. Por el contrario, Estados Unidos y algunos países europeos, especialmente Alemania y Francia, han vuelto su atención hacia América Latina y las civilizaciones precolombinas. Los grandes “mayístas” y epigrafistas de la lengua maya, por ejemplo, son norteamericanos y alemanes.

Comparativamente, al antiguo Egipto se le concedieron 1.036 páginas entre todas las revistas analizadas (de enero 2001 a junio 2004, absoluto record temático) mientras que a las civilizaciones americanas se destinaron un total de 848 páginas. La diferencia cuantitativa no es tan significativa, sin embargo sí que lo es si tenemos en cuenta que América Latina o Iberoamérica está mucho más estrechamente vinculado a España que Egipto, tanto en el ámbito cultural como económico. El continente americano, por su extensión y diversidad de pueblos y civilizaciones que lo habitaron, debería ser objeto de más atención por parte de las revistas de una forma general.

África: la gran olvidada

África es la gran olvidada por parte de todas las publicaciones analizadas para la tesis. Son escasísimos los artículos en todas las revistas. La gran duda que me asalta es si esta escasez de páginas de África está vinculada con una posible falta de interés por parte de las revistas a causa de la pobreza que asola el continente negro. Sin embargo, el universo arqueológico africano es uno de los más importantes y, al mismo tiempo, menos conocidos de todo el mundo. ¿Prejuicio?, ¿olvido?. Es un tema que valdría la pena analizar futuramente.

Los continentes de Australia y Oceanía se encuentran aún peor cotizados que África. Se puede quizá atribuir este olvido a la lejanía de esta región del planeta en relación con España. No obstante, por los documentales que hemos visto de Luis Pancorbo, la arqueología y la antropología de este continente y océano son de extraordinaria importancia y valor cultural. Esto demuestra que la universalidad de los temas está relacionada con la proximidad, vecindad y familiaridad que podamos tener por ellos.

En general, hay una serie de intereses creados por países que obtienen del turismo importantes ingresos económicos (PIB) en consecuencia de la explotación de yacimientos y museos arqueológicos. Un buen ejemplo son: Egipto, México e Israel, aunque en este último ha mermado un poco el turismo a los lugares santos a causa de la guerra. Frecuentemente aparecen anuncios en las revistas estudiadas de las oficinas de turismo de estos países en España o de viajes organizados. Esto también se refleja en las revistas analizadas.

Cabe realizar una crítica al escaso “europeismo” de las publicaciones, más aún en el momento actual político y social con la incorporación de nuevos países a la Unión Europea. En otro plano de actualidad internacional, esta falta de interés por Europa se vio reflejado en junio del 2004 durante las últimas elecciones generales europeas dada la escasa participación de los votantes, tanto en España como en muchos países europeos.

Mesopotamia parece haber recibido mayor atención en el período comprendido por esta investigación posiblemente en función de la Guerra de Estados Unidos y sus Aliados contra Irak: el saqueo del museo arqueológico de Bagdad y el reconocimiento de la importancia del legado cultural arqueológico mesopotámico fueron decisivos en el momento de selección de temas por parte de las redacciones de las revistas. Un total de 260 páginas fueron publicadas. Esperemos que la Guerra no sea la única excusa para que se publiquen temas sobre arqueología mesopotámica y que ésta sea objeto de elección frecuente por parte de las revistas por su notable interés e importancia.

El espacio que las revistas destinaron a Asia se concentró, especialmente, en India y China y, muy esporádicamente, en otros pueblos. Con un total de 314 páginas, fue la National Geographic (España) quien más espacio dedicó al enorme continente con textos y fotos realizados por reporteros y fotógrafos extranjeros. Historia y Vida (con 75 páginas) y Año Cero (con 43 páginas) le siguen en orden de interés por la arqueología asiática. Teniendo en cuenta que China e India son consideradas las futuras “superpotencias” de la humanidad, aún hay un largo camino por recorrer hacia la divulgación de la arqueología de estos dos países casi continentales.

La revista Muy Interesante, que destaca por su gran número de lectores, debería dedicar más espacio a la arqueología. Está a la cola de todas las publicaciones analizadas, con tan sólo un 2,7% del total de sus páginas dedicadas a la arqueología. Es una cifra que sorprende dado que Muy Interesante pertenece a una empresa tan potente como GyJ España Ediciones S.L.

Conclusiones finales

La industria arqueológica española mueve millones de euros. Esto se verifica a partir de los presupuestos que destinan cada una de las autonomías españolas para el patrimonio histórico y arqueológico. Sin embargo, esta importancia económico-cultural no queda proporcionalmente reflejada en los medios de comunicación (revistas analizadas): es poca o insuficiente la información arqueológica sobre España. Esto es contraproducente desde el punto de vista económico: a una mayor divulgación, a más personas les llegaría la información y se promocionaría la formación educativa respecto a la arqueología española e, incluso, el turismo.

En resumen: las Empresas Informativas que publican temas arqueológicos aún no se han percatado de la importancia de la arqueología en el contexto global de sus publicaciones. Para que se tenga conciencia de esta importancia, las Empresas Informativas deberían apoyar encuestas entre lectores y estudios de mercado para investigar las preferencias en cuanto arqueología y recabar otros datos que permitan redefinir contenidos, tiradas y acciones de publicidad y marketing favorables a la empresa.

EGIPTOMANIA Y PERIODISMO

Desde hace unos lustros se desató la “egiptomanía” y, desde entonces, no ha descendido el interés por la arqueología del antiguo Egipto. Digo nuevamente, pues parece ser que esta más que admiración por el pasado de aquél territorio ya viene de lejos, quizá ya en tiempos de las campañas de Napoleón Bonaparte a Egipto a principios del siglo XIX y, más tarde, con el descubrimiento de la tumba de Tutankamon en el Valle de los Reyes a principios del siglo XX. Tenemos en cuenta que la mayoría de los lectores no especializados de arqueología – de las revistas de divulgación – muestran predilección por esta temática, posiblemente sobre muchas otras no menos atractivas.

Egipto antiguo está en el imaginario colectivo de muchas personas, sea a través de la prensa escrita o de los medios audiovisuales de divulgación, especialmente el cine de Hollywod. Este transmite a todo el planeta un Egipto “imaginado”, creado no para cumplir con la realidad sino con las necesidades de los consumidores, de sus propias idealizaciones respecto al pasado de la tierra de los faraones. Egipto, desde este punto de vista, no es lo que es según la arqueología, sino lo que quisiéramos que fuera. Aún así, el intento de acercar al público a Egipto a partir de estas idealizaciones es un poderoso instrumento para despertarnos la pasión e interés por otras épocas.

El turismo arqueológico en Egipto proporciona más de dos millones de empleos de forma directa e indirecta, y representaba, en el año 2000, el 12 por ciento del Producto Interior Bruto. También en el año 2000 cerca de cinco millones y medio de personas visitaron Egipto, la mayoría procedente de Europa.

Juegos de ordenadores y películas en DVD (de ficción o documentales) han disparado las cifras recientes de la “egiptomania”. Autores de novelas históricas como el francés Christian Jacq han embolsado muchos millones de euros en función de las ventas de sus best-sellers.

Recuadro 2:

El ranking temático de “Revista de Arqueología”:

Según un estudio estadístico para la mencionada tesis, “Revista de Arqueología” presenta la arqueología española como tema predominante. Junto con las revistas de Historia, es la que más páginas destina al estudio de nuestro país. Tras revisar todos los números desde Enero de 2001 a Junio de 2004, he elaborado un “ranking” temático y de páginas :

Primero: España (90 artículos repartidos en 638 páginas).

Segundo: Grecia (22 artículos en 175 páginas)

Tercero: Egipto (31 artículos en 173 páginas)

Cuarto: América (21 artículos en 151 páginas)

Quinto: Imperio Romano ( 11 artículos en 82 páginas).

Sexto: Íberos (8 artículos en 62 páginas).

Si no fuera por Revista de Arqueología, La Aventura de la Historia e Historia 16, la arqueología española estaría pobremente representada:

Revista de Arqueología: 638 páginas.

Historia 16: 152 páginas.

La Aventura de la Historia: 103 páginas.

Enigmas: 42 páginas.

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[1] “Revista ilustrada dirigida por W. Anderer”, Redacción y Administracion, Calle Huertas 16 y 18. Madrid. Con sucursal en Barcelona: Diario Mercantil.Valia 20 céntimos.

[2] Donde trabajó como redactor Nacho Ares, futuro director de la segunda etapa de “Revista de Arqueología”.

[3]“Manual de periodismo científico”, pag. 32.

[4] “La producción de la noticia”, Paidós Comunicación, 1981, Barcelona, pag, 105.

[5] Zugarto Ediciones S.A.. Su domicilio era Calle Arcipreste de Hita, 14 (Madrid). Su staff era el siguiente. Editor: Rafael Tauler Fesser. Dirección Editorial: Begoña García Bilbao. www.zugarto.es

e-mail: zugarto@zugarto.es

[6] Entrevista personal, Las Rozas (Madrid), 24 de mayo de 2004.

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